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Hoy te hablaré acerca del viento, regente del intelecto, de las ideas y la comunicación, Mercurio y Hermes  portador de mensajes divinos. ¿Lo ves en aire? ¿Puedes escucharlo, puedes entender cómo habla el mundo?
De pequeña creía que si le gritaba al viento cualquiera podría oírme, sin importar los kilómetros que le separasen de mí. Así que yo le susurraba a los huracanes mensajes de cariño para amigos lejanos y artistas admirados.
Las velas en casa eran amarillas para estos días y el incienso de romero o verbena. “Hoy atentos a la intuición” decía la abuela, “no temáis a la espada fría bajo sus fuertes alas… Puede devastar emociones y corazones sensibles”. Y en este punto siempre me miraba con ternura y al rato me sonreía de lado pícaramente.
Mi abuela sabía de mi blando corazón y al mismo tiempo de su capacidad de convertirse en piedra y dejar de sentir. Supongo que estaría preocupada por mí a medias, por eso al terminar las reuniones siempre me decía “tu nada temas, eres hija de las profundidades más emocionales pero también eres tormenta celeste cambiadora de mundos”, yo la escuchaba mientras me comía las galletas mojadas en moscatel. 
Siempre me encantaron los días de mucho viento, su poder, su libertad, las palabras y promesas que arrastraban.Así pues, la primera vez que me case fue con el viento como testigo, solos en la cima, mi amante, el viento y yo… No existen palabras para explicar la magia, el éxtasis y el poder que sentí. Guardé esa sensación durante años en mi útero… Pero me fui olvidando. El río de las gárgolas de la rutina me fue separando del camino. Pero he vuelto a escuchar de manera tenue en el viento susurros. Me llama a volver a jugar, me llama a gritar.
Escucha querido testigo, tu que lees, que por algún motivo estas ahí, escucha porque por algo serás elegido, escucha en el viento, siéntelo. Es poderoso, es tuyo.

Fotografía de Alberto Calle

Elixires Florales

TERAPIA FLORAL

Los elixires florales dirigen su acción terapéutica principalmente a la regulación de un estado emocional y mental más armónioso, fortaleciendo así dicho campo electromagnético y por ende, nuestra salud total y completa.

Somos algo más que un cuerpo físico, tenemos un campo electromagnético expuesto que también puede enfermar, afectando así a nuestro organismo.